4 calabacines
30 g de nueces
100 g de queso fresco
3 cucharadas de aceite de oliva
1/2 ramillete de perifollo
Sal
Pimienta negra molida
Preparación:
Lavar los calabacines con agua y secarlos con un paño de cocina limpio.
Retirar los extremos y cortar los calabacines en láminas, lo más finas posibles.
Extenderlas en un plato formando una capa fina y verter un chorrito de aceite.
Trocear el queso fresco y las nueces y esparcirlos por encima.
Por último, salpimentar al gusto y repartir por encima unas hojitas de perifollo previamente lavado y secado.

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